El conflicto cultural – Lo que podemos aprender de vida comunal

La mayoría de estudiantes en prácticas viven en familias pequeñas, con su novio o novia, o completamente sola, así que se puede ser un cambio drástico cuando se ven rodeada de gente en todo momento, especialmente cuando ella es de diversos ámbitos culturales. Sin embargo, cada situación nueva que supone los retos puede enseñarnos sobre nosotros mismos o culturas diferentes.

Recargar las pilas
Algunas culturas se centran más en los valores de la colectividad y la comunidad que otras. En estas culturas es normal compartir y pasar tiempo junto, mientras que en otras el respeto de la privacidad y la propiedad privada es más importante. Si perteneces al primer grupo, la vida comunal será más fácil y menos agotadora para ti, porque sacas tu energía de las interacciones con otra gente. Quizás los miembros de las culturas individualistas – aunque se disfruten en la presencia de otras personas – necesitan tiempo solo para recargar las pilas. Sin embargo, es imprescindible no aislarse. No tienes que participar en toda actividad o ir a cada fiesta, pero al menos prepara una comida y come con otras personas, o sugiere a ellas que vosotros ven una película todos juntos en lugar de verla solo en tu dormitorio. Si compartes una habitación, tendrás que hallar alternativas que te permitan pasar tiempo solo. Por ejemplo, hacer jogging sin nadie alrededor mata dos pájaros de un tiro: estás pasando tiempo solo y, a la vez, haciendo ejercicio beneficioso para la salud.

Aprender a comprometerse
Cuanta más gente sea involucrada, más difícil es alcanzar un consenso. Estas decisiones pueden ser trivial, tales como lo que cocinareis para el almuerzo, o lo que vais a hacer el fin de semana. Mientras es imposible encontrar una solución perfecta, lo menos a lo que se puede aspirar es a lograr a una que se parece aceptable a todas las personas involucradas en el proceso. La clave es estar dispuesto a ceder, y no estar terco – pero no permanece indiferente. Lo mejor es comunicar claramente tu opinión en lugar de simplemente simular que lo que sucede no te importa. Encontrar un compromiso cuando hay un contraste de opiniones es difícil, pero encontrar una solución sin pinto de vista claro al comienzo es imposible.

Abrir su mente
Su cultura es un lente a través del que ve el mundo y las acciones y las palabras de otras personas. Es imposible imaginar qué es la percepción que otra gente tiene de sus alrededores. Dos personas pueden llamar un color por un nombre, pero no es cierto que ambos lo vean de la misma manera. Asimismo, podrían utilizar las mismas palabras en una situación pero tienen ideas mentales diferentes del sentido que se han formado culturalmente. Aunque no podamos cambiar nuestra percepción del mundo, es posible tomar conciencia de que nuestra manera de ver cosas no es la única ni la mejor. En una situación poca clara, es mejor pedir una explicación a la otra persona. De esa manera, evitas malentendidos y cualquier posible conflicto resultante. La otra se alegrará de compartir algo de su cultura y tendrás la oportunidad para aprender algo nuevo y ampliar sus horizontes.

La vida comunal ofrece mucha ocasión conflicto, pero si estas dispuesto al compromiso y sabes que tu manera de pensar no es ni correcta ni equivocada, pero simplemente diferente, es una oportunidad para aprender mucho sobre las otras personas y sociedades. Te harás más tolerantes y tu mente abrirá más en situaciones de interacción con miembros de otras culturas, lo que beneficiará mucho tus perspectivas de carrera. Poder moverse libremente y fluida entre diferentes situaciones internacionales y mediar entre diferentes culturas es actualmente un talento solicitado en el mercado de trabajo.

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