Como compartir una habitación durante una experiencia en el extranjero

A la hora de comenzar un periodo de prácticas en el extranjero hay que enfrentar la posibilidad de tener que compartir tu habitación con alguien. No se tratará de tu hermana ni de tu hermano, y tampoco de tu mejor amigo.

Al principio, compartirás tu habitación con perfectos desconocidos. No sabrás nada de ellos: a que hora se despiertan, si son ruidosos o muy tranquilos, ni siquiera si son personas limpias o no…y así muchas cosas más. No importa si en tu casa tienes una habitación individual o si ya estás acostumbrado a compartirla. Tendrás que pasar por un cambio y tendrás que ser compañero de cuarto antes que amigo. Esto podrá ser raro al principio, pero las dificultades iniciales pueden ocultar una gran oportunidad: si la otra persona es amable y simpática, podrás entablar una buena amistad más rápido que nunca. Despertarse a la vez e ir a la cama a la vez después de haber visto una película, haber charlado un rato, bromeado o reído sobre lo ocurrido durante el día, incluso limpiar juntos, podrá hacerte olvidarlo todo;de manera que no sufrirás por la distancia que te separa de tu familia y de tu cotidianidad. Te sentirás muy cercano a esa persona, aunque haya sido un perfecto desconocido hasta hace poco tiempo. Puede parecer un poco raro, y quizás lo es, pero podrás crear una especie de familia en unas semanas. Día tras día, te acostumbrarás a nuevas relaciones, te enamorarás de tu nueva cotidianidad y, cuando llegue el momento de regresar a casa, echarás de menos tus prácticas.

¿Pero que pasa si tienes mala suerte y encuentras un compañero poco amistoso y poco educado? Primero, no desesperes: nunca juzgues a un libro por su cubierta. Probablemente es solo la primera impresión y tienes que esperar antes de que muestre sus aspectos positivos. Entonces, espera un poco para ver si solo necesita un poco de tiempo para llegar a ser más amistoso contigo y confiar en ti. Si esto no pasa y, decididamente, es descortés y grosero, piensa que no puedes llevarte bien con todos y, una vez que has hecho lo posible, no tienes que nada que reprocharte. Compórtate de la mejor manera posible y busca relaciones fuera de tu habitación.

No es necesario encontrar buenas amistades en tu cuarto, las encontrarás en otros sitios. Sigue siendo positivo y sonriendo también en los peores momentos: no dejes que nadie te quite la sonrisa porque, siempre y cuando sigas sonriendo, te sentirás bien contigo mismo y con las personas a las que les importa tu felicidad.

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